Labradorita

¿Qué es la labradorita?

La espectrolita o labradorita, como la llamaremos en este artículo, (también conocida como camatita, mauilita, sicilita y radauita) es un mineral que pertenece a la familia de los silicatos (el grupo de minerales más abundantes del mundo, precisamente un 92% de todos ellos).

Dentro del grupo de los silicatos existen otras muchas pequeñas agrupaciones, entre ellas la de los feldespatos, los cuales componen también un gran grupo dentro de los minerales a nivel mundial, exactamente un 60%.

La labradorita es un aluminosilicato de sodio y calcio, es decir, contiene óxido de aluminio (Al2o3) y también sílice (SiO2). 

 

Otros datos interesantes sobre el mineral de la labradorita son los siguientes: 

  • Antes de nada debemos comenzar haciendo referencia al color del material del que hablaremos a continuación, y es que tiene un tono verde-pálido, azul, a veces incoloro o incluso blanco-grisáceo
  • En cuanto a la raya de esta piedra, ésta es de color blanco
  • ¿Cómo es la fractura de este mineral? La fractura es muy buena, perfecta a desigual
  • En cuanto a la dureza ¿cómo es de dura la labradorita según la escala de Mohs? En esta escala la labradorita se sitúa en un nivel de dureza de 6 a 6,5
  • ¿Es traslúcida la labradorita? La respuesta correcta sería un no, de todas formas, lo cierto es que sí que podemos apreciar cierta transparencia en el material en muestras muy finas
  • En cuanto al brillo, éste ha sido denominado como sub-vítreo
  • ¿Y qué hay de la solubilidad? ¿Hay algún líquido que deshaga la labradorita? Efectivamente la hay, este mineral es soluble en ácido clorhídrico
  • También debemos saber, ya que en líneas anteriores hemos mencionado fórmulas químicas de otros materiales, que la fórmula química de la labradorita es (Ca,Na)(Si,Al)aO8.
  • Por último, como dato interesante podríamos mencionar que la densidad de la labradorita es la siguiente: 2,7 g/cm3 

¿Cuál es el origen de la piedra?

Al hablar del origen o la procedencia de la labradorita es inevitable hacerle referencia al propio nombre del mineral, y es que como sus primera letras indican, esta piedra fue denominada como recuerdo de su primera ubicación, precisamente la Península del Labrador, (también conocida en inglés como Labrador Peninsula) en honor a su descubridor João Fernandes Lavrador en el año 1498.

Esta península está ubicada en el noreste del país de Canadá, teniendo precisamente el mar Atlántico al este y la bahía de Hudson al lado oeste. El mineral labradorita fue descubierto casi 300 años más tarde que dicha península, precisamente en el año 1770.

Este descubrimiento se le atribuye a un misionero checo conocido como el padre Adolf, que fue quien por primera vez hizo constar la existencia de este mineral y supo distinguirlo del resto de piedras conocidas hasta el momento.

De todas formas, lo cierto es que no se llegó a describir con profundidad o estudiar el mineral labradorita hasta más de cien años después. Fue en 1896 cuando por primera vez en la historia se hizo constar por escrito la existencia de la labradorita en el libro de Edelsteinkunde (Gemología) que fue escrito por Max Bauer.

A día de hoy podemos decir que se han encontrado yacimientos de esta piedra preciosa no solo en la Península del Labrador, sino también en otras zonas de la península Escandinava, así como en Madagascar, Brasil, Australia, China, Estados Unidos y Rusia

Ahora la labradorita es un mineral muy preciado en el mundo de la joyería, además de sus numerosas aplicaciones industriales, afanes coleccionistas o incluso construcción y edificaciones dado su valor decorativo.

Joyería y propiedades de la labradorita

Muchos habréis oído hablar de la labradorita por sus numerosas propiedades místicas de fuerzas, aura y energía. Lo cierto es que son muchos estudiosos del mundo del mineral quienes afirman que la labradorita posee propiedades protectoras que además ayudan a purificar el aura expulsando las malas energías.

Uno de los usos más comunes de la labradorita es su aplicación en el mundo de la joyería; desde su descubrimiento, esta piedra preciosa ha sido utilizada para demostrar cierta clase o estatus entre las clases altas de la sociedad. Tal era su valor que incluso se utilizaban estas piedras como método de pago en trueques, siendo su valor tan grande o mayor que el del dinero de aquellos tiempos.

Hoy en día, además de las creencias místicas (que son una de las razones más relevantes por la que es conocido este mineral), la labradorita ha sido descrita como una joya de belleza inigualable, y es que es bella a su particular manera. Con solo mirarla podrás saber que no existen dos ejemplares de labradorita iguales, pues contiene matices, rayas y características propias que la hacen inigualable. 

Por lo tanto, si eres amante de las joyas que marcan identidad, es decir, que te gusta llevar anillos que (aunque puedan ser parecidos) nunca serán igual que el tuyo, la labradorita será una de tus joyas preferidas.

Además, es un mineral del que no te podrás aburrir, ya que sus tonalidades y brillos varían mucho: desde su común color azulado o verdoso, podrás encontrar incluso joyas de labradorita con colores violetas amarillas o incluso naranjas.

En definitiva, si eres amante de la joyería y además quieres llevar siempre contigo un mineral que (además de ser decorativo) también proteja tus energías, la labradorita es tu mejor opción. Por precios no demasiado altos podrás encontrar (tanto por internet como en cualquier tienda de piedras preciosas o joyería que se precie) colgantes de destellos verdosos, anillos de piedras azuladas, pulseras con pequeñas muestras de labradorita de toque sofisticado…

Lo más fascinante de esta piedra preciosa es que podrás encontrar infinitas variedades de colores dependiendo de su forma. Si la compras como piedra de anillo verás una asombrosa mezcla de colores y brillos, pero si la compras como anillo podrás ver que si su laminación es fina y delicada incluso adquiere cierta transparencia que te resultará fascinante.